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Avanza la tecnificación del cultivo de pitayas.

Por: Salvador Y Maldonado Díaz


TECHALUTA, JAL. La fertilización con productos orgánicos ha sido un factor que han aplicado en años recientes los productores jaliscienses de pitaya. El extensionista, Ricardo Navarro Hernández, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Jalisco (SADER), informó que la fertilización ha sido clave para obtener frutas de mayores tamaños y con mejores sabores.

Esta nutrición de los pitayos ha supuesto la aplicación de lixiviados de jugo de lombriz, además de sales minerales que se incluyen en productos en forma de composta.

Este técnico detalla que ahora el avance en la fertilización se debe completar con el mejoramiento de los suelos donde crecen los pitayos, sobre todo para que éstos tengan un mejor equilibrio físicoquímico y de óptimo contenido de materia orgánica a base de la presencia de microorganismos; y con ello, cuenten con una mejor fertilidad.


También señala que otro reto es el control biológico de las plagas de los pitayos, sobre todo el escarabajo picado de mancha roja y los gusanos barrenadores de los tallos. Una alternativa en esta vertiente es la presencia de cultivo de nopal en los predios de los pitayos, de modo que el nopal funcione como cultivo trampa para eliminar a los depredadores.

Ricardo Navarro también informa que otro avance que se está dando en el campo pitayero jalisciense es que ya se tiene la identificación botánica de las variedades de pitayos que mejor se han adaptado en el campo estatal, sobre todo en la Región Lagunas, la comarca donde se concentra la mayoría de las huertas de estas cactáceas. En esta tarea, ha sido destacada la aportación de personal del Instituto Tecnológico Agropecuario de Tlajomulco.


La pitaya, un detonante económico


El especialista resaltó que las pitayas son un importante detonante económico para la gente de las comunidades productoras, ya que para “municipios, como Techaluta, Amacueca, algunas localidades de Zacoalco; inclusive la zona del Llano, Tolimán y Zapotitlán ven, en el cultivo de la pitaya, un cultivo económico que ya es un sustento para las familias. Aquí en esta zona de la Región Lagunas, específicamente Techaluta es uno de los municipios que más dependen de este cultivo.


Para ilustrar lo prolífico de las huertas pitayeras tecnificadas y que cuentan con cactus adultos (de entre 10 y 25 años), puntualizó que en una hectárea se producen de 8 a 10 toneladas de frutas. También hizo mención de que en el caso de Techaluta, el municipio líder, se generan mil 600 empleos directos, entre la gente del campo, los cortadores, las mujeres que pelan y preparan la fruta y finalmente entre quienes las transportan y las comercializan en los puntos de venta.

Por su parte, la responsable de Desarrollo Rural de Amacueca, Laura Oros Figueroa, detalló que en su municipio se tienen registrados 130 productores de pitaya con plantaciones en 150 hectáreas, según los datos recabados, aunque se estima que hay más productores sin registrar.

EL DATO

La mayor extensión de pitaya se encuentra en Techaluta de Montenegro y Amacueca, aunque también hay plantaciones en Zacoalco de Torres, Autlán de Navarro, Tecolotlán, Ameca, Ixtlahuacán del Río, Villa Guerrero, Tolimán, Zapotitlán de Vadillo, Hostotipaquillo, entre otros.

La pitaya es producida por un cactus de tipo columnar cuyo nombre científico es Stenocereus queretaroensis, característico de las zonas semiáridas del oeste de México y tiene gran importancia para el medio ambiente, siendo el murciélago uno de sus principales polinizadores.

Un pitayo tiene su mejor etapa productiva entre los 10 y 25 años de su vida. Estos ejemplares producen, cada uno, hasta 200 pitayas por temporada, si las condiciones del clima fueron favorables para su floración. Un dato destacable es que en una plantación se producen de 8 a 10 toneladas de pitaya por hectárea, con pitayas en edad altamente productiva, señala el mencionado extensionista.

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